[Traducción de la columna publicada por La Directa el pasado 2/7.] Resulta imprescindible hacer resonar la lucha anti-turistización con la oleada de movilizaciones por la justicia climática de los últimos meses y de los próximos años. El área de interesección más clara entre estos dos frentes es la proliferación de nueva infraestructura aérea y de nuevas líneas en todo el mundo. Los días 12, 13 y 14 de julio se celebran en Can Batllò las jornadas Stay Grounded por el decrecimiento en aviación. Texto de Daniel Pardo, ilustración de Anna Bohigas.

El pasado 2 de febrero, la Assemblea de Barris per un Turisme Sostenible (ABTS) de Barcelona iniciamos un experimento en forma de grupo de investigación informal para explorar vías de decrecimiento turístico, así como alternativas ecnómicas destinadas a evitar que la transición la pague la gente en forma de paro y crisis. Ya hace cuatro años desde el nacimiento de la ABTS, con el pan del decrecimiento bajo el brazo; en este tiempo hemos esperado, desado y fomentado modestamente que la academia dieses un paso adelante i pusiera manos a la obra.

Una experiencia de auto-organización y empoderamiento en torno al conocimiento

Pese a haber inciiativas loables al respecto (principalmente la del grupo GIST, de la Universitat de les Illes Balears), de momento parece imponerse, incluso en los ámbitos críticos, el marco del overtourism, del cual desconfiamos. Porque, mientras el marco turistización / decrecimiento turístico describe claramente la acción extractiva de una industria voraz sobre un lugar y una gente, el anglicismo (traducible como sobreturismo) es una aproximación fenomenológica a la situación, que parece pasar por alto que en cada caso hay un sujeto (plural y diverso, pero identificable) que ejerce la turistización y un binomio territorio/población que la sufre. Como si el tratamiento de los impactos de este sobreturismo pudiera limitarse a la gestión del fenómenos y a los cuidados paliativos, lejos de la necesaria transición en forma de desturistización o decrecimiento turístico.

Así las cosas, hace unos meses un compañero curtido en la lucha ecologista se plantó en asamblea: “Tendremos que hacerlo nosotras”. Dicho y hecho: se han celebrado ya cuatro sesiones. Metodología absolutamente abierta: asistencia libre, materiales previos a cada sesión según los contenidos, invitación específica a personas de la academia crítica o con conocimiento interesante, retorno exhaustivo de cada sesión y posibilidad de asistir de manera puntual o continuada tanto a las sesiones como a las reuniones de organización. Objetivo ambicios y metodología que se convierte, sin buscarlo específicamente, en una experiencia de investigación horizontal en la que trabajan de igual a igual la vecina afectada y la investigadora experta. Como solemos decir en la ABTS, hay poca gente más experta en turistización que quien lo vive y sufre en primera persona. Conocimiento ciudadano, inteligencia colectiva y colaboración entre capas muy diversas.

Il·lustració Anna Bohigas, @anna_bohigas

Il·lustració Anna Bohigas, @anna_bohigas

Hiper-movilidad, vínculo directo entre turistización y cambio climático

Las sensaciones son muy positivas. En la sesión inicial se consenuó cómo afrontar este trabajo, y las dos siguientes han tomado los impactos de la turistización en la salud como eje transversal que hila varios ámbitos: la turistización desde la mirada de la salud pública, contaminación atmosférica, salud laboral en el sector, huella de carbono de la actividad turística en Barcelona. De hecho, en la tercera sesión contamos con la presencia de Jordi Oliver, coordinador del estudio sobre este último tema, encargado por el Ayuntamiento de Barcelona. Sabíamos que en términos globales la aportación del turismo al cambio climático se estima en un 8% del total. Ahora sabemos que en Barcelona el 96% de la aportación viene directamente de la movilidad de entrada y salida de la ciudad, esencialmente de los aviones.

La actual hiper-movilidad se sostiene sobre la desregulación de los mercados aéreos y sobre un petóleo barato basado en la negación de sus costos en términos ambientales, sociales, laborales y de salud, que ciertas poblaciones pagamos con la precarización en todos estos ámbitos. En este contexto, diversas organizaciones y colectivos de Barcelona hemos recibido muy positivamente la llegada de la iniciativa Stay Grounded (literalmente, “quédate en tierra”), una alianza internacional que apuesta por el decrecimiento en la aviación y se opone a la proliferación y la ampliación de aeropuertos en todo el mundo. Lleva a cabo una tarea de mapeo de conflictos ecológicos relacionados con aeropuertos y propone medidas como la moratoria a la concesión de nuevas líneas aéreas o la adopción de fiscalidades que penalicen la emisión de gases que fomentan el cambio climático.

Recientemente, los Verdes alemanas proponían limitar a un máximo de tres el número de vuelos internacionales por persona y año. La idea no prosperará inmediatamente, pero es obvio que avanzamos hacia escenario de este tipo, y el debate está ya sobre la mesa. Es puede aplciar el argumento de la ABTS: no es una cuestión de decrecimiento sí o no, porque llegará antes o después, sino de cómo; de manera accidental y con graves consecuencias sociales, o de manera consensuada, programada y habiendo pensado en alternativas. La propuesta alemana, en concreto, resulta pobre porque recurrer a la misma trampa de la limitaci´no de emisiones por país, que permite a los estados que sobrepasen los límites comprar derechos de emisión a los que tengan de sobra… o sencillamente necesitem financiación. Así, el hombre de negocios podría comprar los derechos de vuelo de su trabajador doméstico o de la abuela que no puede viajar porque no tiene pensión de jubilación. Es poco más que una solución clasista, trampa habitual del capitalismo verde. A la vez, hay que reconocer el valor de la propuesta en el sentido de abrir el debate a ámbitos generalistas.

Stay Grounded: sobre producción y consumo en el mercado aéreo

En un momento en que algunos se frotan las manos con la delirante idea de una ampliación del aeropuerto del Prat en más de un 30% de su capacidad, y con la aparición de proyectos de construcción y ampliación de aeródromos en todo el mundo, Stay Grounded organiza estas jornadas con charlas, talleres, encuentros y mucha agitación en torno a un tema hasta ahora prácticamente intacto, el de los aeropuertos, que los movimientos anti-turistización hemos llegado a tratar pero que resulta difícil asumir desde la perspectiva local. La red SET es una herramienta útil en este sentido, pero de momento no ha dado tiempo a organizar nada. Desde la ABTS hemos hecho la convocatoria extensiva a la red, que se adhiere al manifiesto Stay Grounded. Las condiciones para participar en el encuentro son la asunción del manifiesto y… no tomar el avión para ir. Choca, ¿no? Pues pensémoslo. Porque, además de regulación de mercados y adopción de políticas de decrecimiento, también hace falta reflexión sobre consumo y responsabilidad.

Se trata de una iniciativa imprescindible que debe correr como la pólvora, como lo hace la nueva oleada ecológica de la emergencia climática. Fridays for Future o Extinción/Rebelión son experiencias muy jóvenes, que innovan en formas y fondo, crecen y evolucionan deprisa, sorprenden y covencen. Gobiernos en instituciones hacen carreras para ver quién declara antes el estado de emergencia, manteniendo la inacción en cuanto a la intervención de los mercados, cuando no actúan directamente como bomberos pirómanos con el uniforme de la lucha por el clima puesto, pero alimentando el fuego que quema el clima. En particular, alimentan los mercados turísticos: hace semanas, el primer ministro portugués fue interpelado en por activistas que lo interrogaban sobre los planes de ampliación del aeropuerto de Lisboa; le lanzaban sus preguntas en aviones de papel.

El reto es gigante, pero no tanto como el peligro. Al mundo y en cada una de nosotras no le queda más remedio que rebelarse. No ya contra el cambio climático, sino sobre todo contra el sistema económico que lo necesita para mantener viva la fantasía de crecimiento infinito… crecimiento selectivo, reducido al ámbito macro-económico, porque en términos ambientales y sociales vivimos una hemorragia que hay que cortar. Y sólo una base social amplia y movilizada puede ser el motor de tal cambio de paradigma. Una de las coas que debemos pensar e implementar es el crecimiento en aviación, quedarnos en tierra: viajar menos y mejor, menos distancia y más tiempo. Porque, tal como está pasando ya en algunos lugares del planeta, la alternativa puede ser un escenario post-apocalíptico de guerra por los recursos, lo que a menudo sintetizamos mentalmente como Mad Max.

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